Dispositivos conectados envían lecturas diarias —presión arterial, oxígeno, peso, frecuencia cardíaca y glucosa en sangre— a un equipo clínico que vigila si surgen señales de alerta. Los cambios leves se detectan a tiempo, a menudo antes de que deriven en una visita a urgencias. Este sistema funciona en perfecta coordinación con su asistente a domicilio.

Dispositivos conectados y sencillos registran los datos clave, y un equipo los revisa a diario.
La monitorización remota de pacientes (RPM, por sus siglas en inglés) utiliza dispositivos conectados y fáciles de usar en el hogar —como un tensiómetro, un pulsioxímetro, una báscula o un glucómetro— que envían automáticamente cada lectura al equipo de atención médica. No es necesario escribir datos ni lidiar con aplicaciones complicadas. Cuando una medición se sale del rango seguro, se alerta al equipo médico, que puede intervenir ese mismo día.
Resulta especialmente útil cuando una afección crónica requiere un seguimiento estrecho entre las visitas al médico:
Medicaid cubre la monitorización remota de pacientes para la mayoría de los neoyorquinos que califican. Amelia instala los dispositivos, explica a la familia cómo funcionan y combina la monitorización con asistencia directa, garantizando así una atención integral y sin descuidos.
Ya sea que esté enfrentando un nuevo diagnóstico o listo para traer el cuidado a casa, un coordinador de cuidado le explica sus opciones. Admisión bilingüe. Sin cargos, nunca.
Enviamos a domicilio dispositivos ya vinculados: no hay que configurar Wi-Fi ni realizar instalaciones. Basta con abrir la caja y funciona.
Con un solo toque o mediante sincronización automática. Cada lectura llega al equipo de atención sanitaria sin intervención manual.
Si una medición se sale del rango establecido, recibimos una alerta ese mismo día y coordinamos la situación con su médico antes de que se convierta en una urgencia.
Herramientas sencillas y previamente emparejadas —tensiómetro, pulsioxímetro, báscula, glucómetro— que funcionan nada más sacarlas de la caja.
Las lecturas se registran a diario y se envían automáticamente: sin complicaciones con aplicaciones ni necesidad de anotaciones manuales.
Si una medición sale del rango seguro, se avisa de inmediato al equipo de atención médica, sin esperar a la próxima cita.
Personal capacitado observa las tendencias, no solo números aislados, y coordina con el médico cuando algo cambia.
Detectar un cambio a tiempo suele bastar con una llamada telefónica y un ajuste en la medicación, evitando así el uso de ambulancias y las esperas en urgencias.
El monitoreo se realiza en paralelo a la atención domiciliaria: su asistente se ocupa de la vida diaria, los dispositivos vigilan los valores y la familia se mantiene informada.
Evaluación y admisión gratuitas; sin costo alguno. Cuéntenos qué afección está manejando y le diremos si el monitoreo es adecuado para usted.