Mi padre sirvió en Vietnam y siempre se enorgulleció de hacer las cosas por sí mismo. Pero después de su accidente cerebrovascular, necesitó apoyo diario — y no se sentía cómodo pidiendo ayuda. Eso cambió cuando encontramos Amelia Home Care. Lo asignaron a un cuidador que también es veterano, y la conexión fue inmediata. Ahora se siente respetado, comprendido y apoyado cada día — y eso ha marcado toda la diferencia.
